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EL GRAN MOSAICO DE LAS LENGUAS

A continuación, leed el siguiente texto📄:

El gran mosaico de las lenguas

Aunque la cifra puede variar dependiendo del catálogo que consultemos, se acostumbra a admitir que, en la actualidad, se hablan en nuestro planeta en torno a unas 7.000 lenguas. Sin embargo, no todas ellas tienen una extensión geográfica idéntica, ni poseen igual número de hablantes. A modo de ejemplo se puede citar Europa, un continente que posee poca diversidad lingüística pues sus 250 lenguas nativas apenas suponen el 4% del total de las lenguas del mundo.

Una lengua nativa o lengua propia es aquella que se originó en un territorio concreto como resultado de un largo proceso evolutivo y que una comunidad de hablantes la lleva utilizando desde hace siglos en sus interacciones cotidianas.

Aunque la existencia de miles de lenguas se ha interpretado a menudo por muchas personas como un hecho asombroso, lo cierto es que el bilingüismo social está presente en la casi totalidad de los 197 países que la Organización de Naciones Unidas reconoce.

La denominación bilingüismo social se refiere a aquellos territorios donde coexisten históricamente dos (o más) lenguas y un porcentaje elevado de la población las usa indistintamente.

Un claro ejemplo de bilingüismo social se encuentra en la Unión Europea (UE), organización formada por 27 Estados y cuyas instituciones tienen 24 lenguas oficiales y de trabajo. Pero paralelamente, en los países que integran la UE se hablan además otras 50 lenguas nativas, algunas de las cuales tienen centenas de miles o incluso millones de hablantes.

En el Estado español, país integrante de la UE desde 1986, casi el 40% de sus habitantes vive en territorios bilingües y alrededor de un 20% usa cotidianamente una lengua nativa diferente al castellano en sus actividades diarias. No se incluyen en los anteriores porcentajes las más de 200 lenguas que, en cualquier gran ciudad, emplea la población inmigrante diariamente con familiares y compatriotas.

La Constitución española de 1978 establece que «el castellano es la lengua española oficial del Estado» y que «todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla». Según la misma Constitución, las demás lenguas son un patrimonio que debe ser objeto de especial respeto y protección.

En la actualidad, algunas de ellas poseen la condición de oficiales, si así se recoge en el estatuto de autonomía de la comunidad en la que se habla. Estos son los casos del aranés en Cataluña; el catalán, en Cataluña, las Islas Baleares y la Comunidad Valenciana donde se denomina valenciano; el euskera, en el País Vasco y en una franja geográfica concreta de la Comunidad Foral de Navarra; y el gallego, en Galicia. Estas lenguas distintas del castellano acostumbran a recibir también el nombre de lenguas minoritarias.

El apelativo de minoritario aplicado a grupos lingüísticos no se refiere solo al número de personas que hablan una lengua, sino también al lugar que ocupa un grupo lingüístico concreto dentro de la estructura política, institucional y social en la que está integrado.

Aunque todavía no poseen el rango de oficiales, existen otras lenguas nativas o propias distintas a las mencionadas, en el Estado español. Algunos ejemplos son el caló, lengua no territorial del pueblo gitano desde su llegada a la Península Ibérica en el siglo XV, la fala (en Extremadura), el amazigh (en Melilla), o el darija (en Ceuta).

Las lenguas del Estado español distintas del castellano son hoy, en la mayoría de los casos, un instrumento vivo y útil de comunicación para millones de ciudadanos y ciudadanas.

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